miércoles, 30 de noviembre de 2016

Clases Particulares con el Doctor Cullen + 18: 22 CAPITULO

Hola miles de gracias a quienes lo leéis, recordad que me nutro de seguidores y comentarios, espero que lo comentéis. Hoy tendremos más problemas. 

Como siempre os digo, si veis algún fallo decírmelo, lo he repasado pero siempre queda algo, gracias. :) 


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POV ANA

Nos daban mucha pena los chicos, porque aunque no habíamos tenido mucho contacto ni Carlisle ni yo durante el ratito hasta que nos interrumpieron, ellos habían trabajado duro, Nuria y Sofía eran muy buenas a la hora de mandar a sus maridos cosas imposibles, cada vez que los veía se me caía el alma a los pies, además de que se habían quedado sin sexo por ser “malos”.

En ese momento me hallaba en la cama, esperando a que Edward me trajera el desayuno a la cama, ya que Carlisle se había ido a cazar con Emmett.

Toc, toc. Sonó la puerta. Pasa pensé.

―Hola princesita, te traigo tu desayuno. Me dijo con voz muy dulce. Lo que hizo que me riera.
―No sé por qué haces esto mientras no este tu mujer, te dije que podías no hacerlo. Le dije.
―Ya pero me apetece hacerlo, además no tengo nada mejor que hacer, y lo sabes. Estoy castigado igual que Emmett.
―Sí, y por eso voy a hablar con las dos. Llevamos 2 semanas, aquí y vosotros lleváis dos semanas casi, sin probar a las niñas, (no pienses mal), además que yo sé que ellas lo están deseando. Por lo que... luego las llamo y hablo con ellas. ¿Cuándo vuelven los chicos? Le pregunté.
―Al anochecer, Carlisle dijo que luego me fuera yo. Pero si quieres me quedo, dijo guiñándome un ojo. (El pobre me tiraba los tejos en broma, cada vez que le daba pie a ello)
―No, claro, que no. Jajaja, si te pilla tu mujer te castra... o algo peor. Lo sabes ¿no?
―Sí, y creo que ya lo sabe, porque lo estas pensando, como se lo has podido decir, me dijo.
―Jajaja, porque yo ser una mujer mala. Dije.

Me dejo la bandeja, y salió por la puerta, desayune con el móvil en la mano contándole todo a Sofía la pobre se reía tanto que me dijo que por la tarde se pasaría para hablar las 3 y hacer una tarde de chicas.

Cuando acabé de desayunar me levanté para llevar los platos con la mala suerte de tropezarme con las sabanas y caer al suelo, se oyó el golpe seco de mi cuerpo contra el suelo.

Vi volar a Edward a mi lado, Ana, Ana, le oía decir, pero mi cabeza daba vueltas. Se me puso todo negro.

POV Edward.

―Ana, Ana, dios tengo que llamar a Carlisle, dios esta sangrando. Mierda. Saqué el teléfono.
―Carlisle, tenemos un problema, Ana se ha caído, esta inconsciente y esta sangrando, ¿venís? Rápido, por favor, no la siento.

Tardaron menos de 10 minutos en llegar, la tumbó, Emmett tuvo que salir, el olor era irresistible pero yo ya estaba acostumbrado. Le miré y le indiqué que llamara a las niñas para que fueran.

Él asintió y salió. Yo me quedé, Carlisle la curó las heridas, pero la de la cabeza era muy grande, como no lo había visto Alice.

La llamé para preguntarle, y me dijo que no lo había visto, porque no era su destino que algo había cambiado. Colgué. Carlisle me miró.
―Hijo tú no tienes la culpa, me dijo.
―Pero si hubiese estado aquí, quizás, no se hubiese tropezado.
―No, además ya respira, mira ves, el golpe en la cabeza es lo único que me preocupa, así que haz algo, llama a Gustavo, el medico del pueblo que ya nos conoce, y dile que suba con la ambulancia, vamos a bajarla para hacerle un reconocimiento, y no te atormentes mas.
―Emmett, ¿Qué ha pasado? Oí decir a Nuria, que habían llegado muy nerviosas.
―Es Ana, se ha caído, en la habitación. Dijo Emmett
―Oh!! Dios mío. Dijo Sofía. Oí como subían las escaleras.
―Que no entren, dijo Carlisle.

Salí fuera, las chicas subían rápido, que agilidad.

―¿Dónde está? ¿Cómo esta? Decía Nuria.
―Tranquila, Carlisle esta con ella, tengo que llamar al medico, venid conmigo. Dije.
―No, no, no, queremos verla. Dijo Sofía, hiperventilando.
―No, por favor, hacerme caso, venga chicas, dije intentando sonar razonable.

Conseguí que bajaran, Sofía se sentó a mi lado, con la cabeza entre mi pecho, y Nuria con Emmett porque al pobre se le veía muy mal. Cogí el teléfono.

―Gustavo, soy Edward, hemos tenido un problema en la isla, ¿puedes traer la ambulancia?, por favor. Dije.
―No, es Ana, la mujer de Carlisle, se ha tropezado con las sabanas y ha estado inconsciente durante más de 10 minutos. (Pausa) Sí, por eso Carlisle quiere hacerle reconocimiento. (Pausa) Gracias Gustavo. Colgué el teléfono.

Vi a mi esposa mirarme y echarse a llorar, la acuné, Nuria estaba igual, Emmett era menos delicado pero la tenía abrazada. Vimos salir a Carlisle, con Ana, en brazos, seguía dormida. La puso encima de la mesa, y se sentó allí con ella.

―Gustavo viene para acá, a dicho que tardará menos de 5 minutos.
―Gracias, hijo. Dijo mi padre.

Cuando llegó Gustavo entre él y Carlisle la subieron a la ambulancia, le prometimos quedarnos aquí, para no despertar más problemas. Y se fueron. Estuvimos toda la noche, con el “corazón” en un puño.

POV Carlisle

Ana tenía un golpe serio en la cabeza, pero tenía varias lesiones, en el brazo derecho, en un tobillo, y una brecha importante, además de una costilla rota, la verdad podía haber sido peor.

Dimos las gracias a Gustavo, deseaba acercarnos, le dije que no hacía falta que Edward bajaría a por nosotros. Nos esperaba un coche, pero no era Edward, nos despedimos y cogí en brazos a mi dulce esposa, que estaba somnolienta por la medicina, que le habían dado, y la subí al coche, me quedé con ella un rato, y luego nos dirigimos, a la casa.

Vi luz, seguro que eran mis hijos con sus esposas. Decidí que sería mejor volver a Forks cuanto antes, Ana tendría que estar un tiempo en casa y aquí ya no disfrutaría, pero tendría que hablarlo con el resto de la familia.

Llegamos, la cogí en brazos, me despedí de quien nos había traído, y nos acercamos a la casa, el primero en salir fue Edward.

―¿Cómo está?, preguntó suavemente.
―Bien, muñeca, tobillo, y costilla rota, pero el resto bien. No te preocupes, hijo. Dije.
―Gracias al cielo, pensamos que podía ser peor, las chicas están nerviosas, papá, deberíamos darles algo para dormir, o estarán histéricas cuando se despierte. Señalando a mi mujer.
―Claro hijo, en cuanto la deje en su cama. Dije, preocupado.

Entramos en la casa, las chicas, acudieron, cuando la vieron, se relajaron pero no del todo, querían quedarse a dormir, las dije que no hacía falta, y la subí a la habitación, la dejé durante unos segundos, y baje un bote de pastillas para Edward y para Emmett.

Que se tomen, solo una, y mañana como nuevas. Dije, sonriendo.
Vaya, noche sin… dijo Emmett sin terminar.
Emmett!!! Le riñó Edward.

Me imaginé lo que quería decir, y le miré de mala manera, y sonriendo para dentro, que hombre solo pensando en el sexo.


Nos despedimos, y me subí a la habitación con mi mujer, para que cuando se despertará me viera. Me tumbé con ella, y no dejé de mirarla.

1 comentario:

Bienvenido, me encantan los comentarios, pero ten respeto, yo te lo agradeceré.